jueves, 14 de abril de 2016

Héroes de los trabajos por proyectos

El aprendizaje por proyectos, uno de los estandartes omnipresentes en las propuestas de innovación educativa, no solo nos permite abandonar el camino marcado por los libros de texto, lleno de vericuetos y paisajes previsibles, y descubrir lugares ignotos a los que nuestro conocimiento no habría tenido acceso de haber seguido los pasos de la tradición. También nos brinda una oportunidad para reescribir la historia, descabalgar a los viejos héroes que han sobrevivido a batallas ya amortizadas y sustituirlos por los personajes que nos reconcilian con la raza humana y nos aproximan a la comprensión del presente.

Uno de los aspirantes a héroe moderno en cualquier trabajo escolar es un exsoldado británico que combatió en Afganistán, Rob Lawrie, un hombre que meses atrás hipotecó su bienestar al tratar de introducir en Inglaterra, donde la aguardaban unos familiares, a una niña que malvivía con su padre en el improvisado campo de refugiados francés de Calais.
Aparentemente la historia no terminó bien. Rob, que fue detenido y para el que se llegó a pedir hasta 5 años de cárcel por tráfico de personas -- aunque finalmente su condena se saldó con una multa de 1.000 euros que apagó la insurrección que se desató en internet tras conocerse la petición del fiscal--, ha pagado un precio elevado por su osadía. Se quedó sin trabajo y su mujer le abandonó. La niña tampoco ha logrado posteriormente reunirse con su familia al otro lado del Canal de la Mancha, al menos que sepamos.

Más allá, sin embargo, del sacrificio personal, el ejemplo de Rob es una fuente inagotable de inspiración. El exsoldado actuó al ver las condiciones en las que vivía la pequeña, que procedía de Afganistán, conmovido por las calamidades que soportan los expatriados sirios, el país del que provienen la mayoría de los miles de niños que se arraciman en los campamentos, postulándose involuntariamente como un héroe moderno.

Rescatemos pues a los muchos Rob que existen para encumbrarlos al pedestal de los humanos comprometidos con su tiempo, aquellos que se mueven por la compasión, conscientes de que no se puede permanecer impasible ante lo que está ocurriendo, mujeres y hombres competentes y creativos a la hora de movilizarse por los demás, que actúan sin hacer concesiones al temor que suscitan las consecuencias de sus actos altruistas.

Si aspiramos a transformar la realidad habrá que dejarse contagiar por el ejemplo de Rob. También en la escuela. No nos queda otra.

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