sábado, 23 de enero de 2016

¿Por qué?

¿Por qué esta realidad parece que que no nos da miedo? ¿Por qué no nos pone los pelos de punta? ¿Nos hemos hecho tan insensibles? ¿El frío y la mala situación de la mar a la que se enfrentan cada día estos pequeños nos dejan fríos? ¿Nos dejan indiferentes sus ansias de conseguir escapar de la pesadilla que están viviendo en su país? ¿Por qué nuestros corazones están congelados y ni se inmutan ante semejante situación?

Pongamos estufas de amor sobre nuestros corazones, descongelemos nuestros sentimientos, sintamos su pena, su sufrimiento como nuestro, nadie está libre de sufrir situaciones de injusticia, pero... ¿somos todavía suficientemente humanos como para sentirnos identificados con su dolor, con su sufrimiento?
¿Nos estamos acostumbrando a la muerte? Parece que todo esto está muy lejos de nuestras casas, que estos niños no son nuestros niños, pero los niños son de la humanidad, son nuestra responsabilidad, son nuestro futuro. 

No permitamos que nuestro futuro muera en una playa, en una carretera. No permitamos que el futuro de la raza humana muera en una balsa. No permitamos que estos niños sigan sufriendo, sigan perdiendo su felicidad... Creo que perder a un niño es como perder una parte de ti mismo. Cuando no defendemos la justicia y nos callamos ante las injusticias, ¿perdemos la dignidad?
Susana de Prada - @susdeprada

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