domingo, 28 de febrero de 2016

Explicaciones de 'maquillaje'

El Roto Imagen: Sin título (2015). Más en: www.elroto-rabago.com
Colaborador de la campaña gráfica “Refugiados/as: entre el ataúd y la maleta
 




Quiero aprovechar este espacio para realzar y difundir la campaña de sensibilización: “Refugiados/as: entre el ataúd y la maleta emprendida por la “Associació Professional d'Il·lustradors de València - APIV (España)”. Es esta una iniciativa colectiva y abierta del mundo gráfico en apoyo a las personas migrantes, víctimas de la llamada “crisis de los refugiados” y de la inoperancia de los países europeos.
Los dibujantes realizan dibujos por 10 euros que se aportan íntegramente a los fondos de Valencia Ciudad Refugio, pero el ambiente es casi festivo: multitud de aficionados acuden a ver a autores como Ortifus, Paco Roca o Mique Beltrán. Uno encuentra en una mesa a David Belmonte dibujando sentado junto a Paco Giménez mientras Sergio Meliá acaba de darle color a otra imagen ante la expectación de tanto adultos como niños.” (SERGI ALBIR. Un pequeño ejército de dibujantes para Siria. Valencia 20 FEB 2016. ‘El País’)
Un proyecto como el nuestro de “Maestros con los niños de Siria” se solidariza con acciones que engrandecen los listados de ciudadanos y ciudadanos ‘indignados’ con el modo de construir nuestra sociedad. Una maraña de relaciones que rehuye las causas de las crisis sociales, humanitarias, migratorias... y se afana en fabricar explicaciones “racionales” con la pretensión de dar cobertura a los comportamientos más egoístas.
Autor: Victo Ngai 

Ofrecer razones para que los refugiados no huyan de sus hogares y se encaminen con enseres y familias hacia la incertidumbre y, en ocasiones, la muerte exige gestionar la paz con sinceridad y con contundencia. Ofrecer a los migrantes económicos buenas razones para no abandonar su familia y su país, significa replantearse las relaciones económicas y comerciales Norte-Sur y no ahondar en las profundas desigualdades geográficas presentes en nuestra 'aldea común'… requiere llegar a acuerdos, a nivel mundial, tan difícil de alcanzar como nos lo demuestra la reciente cumbre del Clima de París.
Barco de papel (2016) | Mercedes Camacho.Colaboradora de la campaña gráfica “Refugiados/as: entre el ataúd y la maleta


“Con ocasión de la Conferencia Mundial sobre el Cambio Climático (COP 21) llevada a cabo en París el pasado mes de diciembre se vio la extremadificultad para tomar la más mínima medida en este sentido: fueron necesarios extensas negociaciones con los Estado del Norte para que se comprometieran a movilizar 100.000 millones de dólares al año de aquí al 2020, para ayudar los países del Sur a enfrentarse al efecto del cambio climático. Esta suma puede parecer importante, pero representa tan solo 2 años de las ganancias netas de Apple…” (Bernard Cassen. Europa, tierra de emigrantes. Le Monde Diplomatique en español. Febrero 2016: 29)
Home (2016) | Anna Falcó. Colaboradora de la campaña gráfica “Refugiados/as: entre el ataúd y la maleta

Muchas de las actuaciones del hombre y de las organizaciones están impregnadas por un fuerte sentimiento de ‘incertidumbre’ que suele estar unido a la ausencia de referentes cívicos, solidarios y éticos. La acción del hombre queda, de esta manera, dominada por una extraordinaria obsesión de encontrar explicaciones tranquilizadoras que “maquillen” los desajustes económicos y sociales, así como sus consecuencias, presentándose ante la opinión pública como hechos ‘naturales’ e inevitables.


Ante la ausencia de un análisis crítico y riguroso sobre las razones, causas y finalidades de las conductas sociales, las respuestas que se pongan en marcha desde el poder y desde quienes las sufren estarán siempre abocadas a la agresión continua y en escalada. Desde la calificación de las conductas sociales más aberrantes como ‘efectos colaterales’ –sin la consiguiente modificación de posturas y actuaciones por parte de aquellos que las han promovido–, cualquier decisión que se adopte podrá ser cuanto menos calificada de irresponsable.
Autor: Kai ti Hsu

Podcast de los alumnos sobre los niños de Siria

Con un grupo de alumnos de ciclo superior de la escuela Els Cossetans de Cunit (Tarragona) hemos estado investigando sobre los niños de Siria.

Después de seleccionar un texto le hemos puesto voz en nuestro canal de podcast.

Para poder comunicar este conocimiento a otros alumnos hemos relacionado el podcast con un código QR y lo hemos puesto en los pasillos. Ahora nos queda invitarles a escuchar los audios desde la tableta de la clase.

Podcast en catalán

Podcast en  castellano

sábado, 27 de febrero de 2016

Mensajes de esperanza

La esperanza, es un sentimiento eminentemente positivo que poseen aquellos que tienen unas expectativas favorables de su futuro más inmediato, o a largo plazo.  Esperanza es sentir que vas a tomar un camino constructivo hacia tus sueños, un camino que salta de una meta a otra mayor con la motivación más trascendental. Tenemos esperanza en las cuestiones más sentimentales: esperanza en el amor, esperanza en el bienestar de los nuestros; en las más sociales: de un futuro mejor, de salir de esta agotadora crisis financiero económica; en las más insignificantes (o ridículas, al fin y al cabo): que me sirva la talla 36, el famoso premio de la lotería.

Ahora mismo, quedaría tan manido eso de que es lo último que se pierde Pero no,  esta es una historia diferente. Una historia que a mi parecer, agranda el concepto. Esta es una historia que le da a esta bella palabra una vuelta de tuerca en su significado. Porque… ¿cómo le muestras la esperanza a un niño que ha visto el horror? ¿Cómo le enseñas esperanza a los ojos de la guerra? ¿Cómo se puede hablar de esperanza con el terror, con la inseguridad y la falta de confianza en el ser humano? ¿Cómo mostrar esperanza a quien hemos fallado?

Y hacer esto desde el respeto y sin caer en la superficialidad. Como amigos. Como interesados en la problemática. No como una fotografía viral de moda que todos comparten. Desde la empatía y desde el entendimiento. Pero sobre todo, desde el conocimiento y sin prejuicios, huyendo de toda frivolidad.

Como docentes preocupados por mostrar una visión sin prejuicios del conflicto sirio en nuestro centro educativo, el CEIP Mestre Martínez Alonso, hemos pedido a nuestro alumnado que aporte algo de esperanza para los niños en Siria. Después del debate, de la reflexión, del análisis de unos datos asequibles para un alumnado de infantil y primaria; les dejamos su espacio para trabajar en mensajes de esperanza.

Sus respuestas han sido cautivadoras, emocionantes y llenas de empatía. Algo que dada su corta edad, hace que nos sintamos inmensamente orgullosos de ellos. De este modo, hemos hecho una recopilación de mensajes, cartas y dibujos que nuestro alumnado quiere hacer llegar a la infancia de Siria. Mensajes de esperanza para desear tiempos mejores, aquellos en los cuales estos niños ya hombres y mujeres, nos demuestren que son quién de remediar los errores que como humanidad hemos cometido los adultos. Esa esperanza por un futuro mejor.

Estos son nuestros mensajes para los niños de Siria.

TRADUCCIÓN: Los niños y niñas de 1º de Primaria queremos que os lleguen nuestros mensajes a vosotros, niños y niñas siri@s que tuvisteis que dejar todo vuestro mundo para poder sobrevivir. Queremos que sepáis: que estéis tranquilos porque todo va a salir bien; que queremos que os den ropa, comida y juguetes; que os cuidéis y os esforcéis mucho, que os deseamos que acabe la guerra en vuestro país y en todo el mundo; que nosostros estamos en Galicia y aquí no os pasará nada. Y también queremos que estéis tranquilos y tranquilas porque todo va a salir bien y que os llegue este mensaje para que sepáis que os queremos mucho.
Nuestro incansable alumnado de Educación Infantil también quiso mostrar su visión de la esperanza con mensajes como estos:



Y por último, como un mensaje que aúna todo nuestro espíritu ante este conflicto, el mensaje de nuestra Aula Específica para discapacitados motóricos. Porque la comunicación no tiene fronteras, desde el CEIP Mestre Martínez Alonso queremos decir simplemente, a la infancia en Siria:
Felices de participar con este granito de arena en este proyecto. Y tú, ¿cuándo te animas? ¡Colabora!

domingo, 21 de febrero de 2016

Reflexiones sobre la situación de los refugiados sirios desde la Educación en el Tiempo Libre

He tenido la suerte de educarme en un contexto en el que se le daban mucha importancia a los valores humanos. Desde bien pequeña he ido los fines de semana a centros lúdicos donde he jugado, he compartido y también he aprendido, dentro de lo que llamamos educación en el tiempo libre. Pues desde este contexto, el de la educación en el tiempo libre me gustaría compartir con vosotros 3 dinámicas para reflexionar acerca de la desigualdad, la violencia, y la solidaridad.

EL COMEDOR DEL MUNDO: Desigualdad.


Fuente: wikipedia

Recuerdo un campamento en el que fui “víctima” de una de las dinámicas más duras y a la vez más “efectivas” o reveladoras. Creo que tenía unos 12 años. Después estando en la ESO hicimos una muy parecida, no tan extrema pero el mensaje era el mismo. Se llamaba “El comedor del mundo” y se trataba de realizar una comida un poco… “injusta”. Os cuento lo que hicimos en el campamento y al final pondré el enlace a la ficha de trabajo para que si queréis lo pongáis en práctica y así no hacer tan largo el post.

Durante toda la mañana nos dedicamos a jugar a un juego de pruebas en el que por cada prueba conseguida el monitor nos daba unas tarjetas con unos círculos dibujados. El campo de juego era tan extenso que ocupaba parte de una zona por la que pasaba un río, y tuvimos que hacer una carrera de relevos en la que debíamos rellenar por nuestros propios medios (con las manos, la boca, escurriéndonos el pelo o la ropa…) un barreño que posteriormente debimos cargar hasta el campamento.

Una vez llegamos, ya era la hora de comer, y nos dividieron por los diferentes grupos que habíamos estado jugando, pero en vez de entrar todos juntos en el comedor, sólo entraron algunos, a otros nos sentaron en el suelo del patio, otros ni siquiera los sentaron… y los monitores comenzaron con la rutina habitual de la hora de comer (la canción). Claro, los niños alucinábamos, ¿por qué no estábamos todos juntos en el comedor? ¿Qué hacíamos en el suelo?

A los niños del comedor, les habían puesto la mesa y los monitores comenzaron a servirles: entrantes, primer plato, segundo.... A los que estábamos en el suelo, no teníamos cubiertos, sólo un plato del que debíamos coger las albóndigas con la mano y el agua debíamos ir a buscarla a la fuente teniendo en cuenta que sólo podíamos coger la misma cantidad de agua que habíamos conseguido transportar desde el río.

Evidentemente las quejas no tardaron en elevarse, ¡es injusto! ¿¡Por qué ellos tienen x y nosotros no?! ¿Qué han/hemos hecho? ¡Ellos tienen más, que nos den de su comida!

Las reacciones por parte de los grupos eran de lo más diversas: niños que se reían de los que no teníamos, otros que intentaban pasarnos comida a escondidas, niños sin nada que se negaron a comer sin cubiertos, niños que sí tenían que preguntaban a los monitores el por qué de todo esto…
Los monitores mientras tanto, ignoraban cualquier comentario y se dedicaban a servir a los sentados a la mesa, preocuparse de que no les faltara de nada y bueno, a supervisar la situación sin intervenir.
Dejaron que pasaran unos 10-15 minutos de incertidumbre y enfado y nos convocaron a todos en el patio. Una vez allí el monitor director de la actividad comenzó a preguntarnos cómo nos habíamos sentido, qué habíamos sentido hacia los monitores, hacia los niños de los otros grupos, por qué creíamos que había pasado todo aquello…

Poco a poco fue escuchando y guiando nuestras impresiones hasta dirigirlas al momento de reflexión final, en el que hablamos de la desigualdad de oportunidades, el orden económico mundial, y terminamos planteando qué podíamos hacer nosotros a nivel particular.

LA GUERRA SUCIA: conflicto. El rol de la población en las guerras.


Fuente: http://ababiil.net/

  • Materiales:
    • Tiza para marcar los campos de juego.
    • Globos + Agua y Harina para hacer las bombas ó Jeringuillas con agua con colorante ó papel de seda + Harina envuelta en forma de saquitos
    • Pintura para la cara ó pañuelos para identificar a los equipos
  • Participantes:
    • A partir de 20.
    • A partir de 12 años

Se divide a los participantes en 2 grupos: población del país rojo, y población del país azul. Una tercera parte de la población de cada país serán soldados que formarán el ejército y el resto serán civiles. Los soldados han de ir identificados, ya sea con un pañuelo en la cabeza o el brazo, o una marca en la cara.
El monitor o guía les explica que son 2 países y han entrado en guerra. Los soldados del ejército de cada país son los únicos que pueden utilizar las armas para atacar al enemigo y en principio sólo pueden “matar”  a los soldados del bando opuesto.

Los 2 grupos se sitúan en el terreno de juego, que se ha de intentar que no sea muy grande, como un campo de tenis, cada bando en un extremo del campo. El objetivo de cada país es conseguir ensuciar al máximo al país vecino. Y se da la señal de inicio del conflicto. El monitor o guía ha de permanecer como testigo activo del conflicto y tomar nota de los comportamientos de los soldados y la población civil para el análisis posterior.
La guerra termina cuando los dos países se quedan sin munición. Cuando esto ocurra, las dos poblaciones se colocan en 2 filas, una frente a la otra. Entonces, se evalúa cómo y quién se ha ensuciado.

¿Quiénes están sucios, sólo los soldados o toda la población? ¿Ha sido fácil mantener al margen del conflicto a los civiles? ¿Cuál ha sido la estrategia de los soldados: se han centrado en defender a sus civiles o bien en atacar al enemigo? ¿Han respetado la norma de que los soldados sólo podían atacar a soldados? ¿Y los civiles? ¿se han mantenido al margen o también han atacado? ¿Se han utilizado para proteger a soldados? ¿Cómo podían defenderse?

A partir de esta evaluación, el monitor aprovecha para comparar el juego con la realidad y plantear un debate con los chavales sobre los conflictos armados. Si creen que en las guerras se respeta la máxima de que los soldados sólo pueden atacar a soldados, quiénes son las víctimas mortales en las guerras, si creen que es importante diferenciar entre soldados y población civil…

EL ENCUENTRO: diversidad, prejuicios y seguridad.


Fuente: wikipedia

  • Material:
    • Hojas en blaco.
    •  Lápices de colores/ rotuladores
    • Tijeras
  • Participantes:
    •  A partir de 8
    •  A partir de 9 años

Se divide a los participantes en 2 grupos y se los separa en 2 habitaciones o entornos diferentes, de forma que no se vean. Un grupo será “los de la isla”, el otro “los del barco”, se les reparten los materiales y se les cuentan las siguientes historias:

-          Historia para los de la isla
    Hace unos cuantos años el avión en el que ibais tuvo un accidente y caísteis al mar. Los que sobrevivisteis llegasteis a esta pequeña isla desierta donde os instalasteis y en vista de que no venía nadie a rescataros decidisteis construir cabañas en las que vivir. Ahora estáis acostumbrados a vivir aquí, alimentaros de lo que cazáis y cultiváis… sois felices. Pero un día, veis al horizonte un barco que parece que se quiere acercar a vuestra isla! Os entra miedo porque no sabeis con qué intenciones vendrá la gente que está en el barco. Además parece que el barco lleva una bandera negra…
Tenéis 10 minutos para prepararos, con el material del que disponéis, para la llegada del barco.

-          Historia para los del barco
    Os encontráis en un barco a la deriva. Ya hace semanas que estáis perdidos y apenas os quedan alimentos y agua potable. Pero esta mañana al levantaros no podíais creer lo que veíais: al fondo, al horizonte, ¡hay la silueta de una isla! No os lo pensáis 2 veces y os dirigís hacia allí, pero a medida que os váis acercando véis indicios de que está habitada: hay humo, y cabañas. Os entra miedo, porque habéis oído hablar de barcos enteros que fueron devorados por comunidades de caníbales…
Tenéis 10 minutos para prepararos, con el material del que disponéis, para el encuentro con los habitantes de la isla.

Los grupos tienen 10 minutos para preparar, con el material que tienen, el encuentro con “los ostros”. Entonces, los monitores/educadores acompañan a los 2 grupos hacia un espacio intermedio donde se encuentren de repente “los de la isla” y “los del barco”. Los grupos harán lo que tenían preparado para la bienvenida.

Puesta en común: ¿cómo ha sido el encuentro: pacífico (han hecho carteles de bienvenida, guirnaldas, ofrendas…) o violento (han construido armas o municiones)? ¿Por qué?
¿Y los otros? ¿Qué imagen teníais de ellos? ¿Qué os ha hecho juzgarlos positiva o negativamente? Y en función a esta idea, ¿cómo habéis actuado? ¿Habríais actuado de forma diferente si la información que os han dado al principio hubiera sido otra? ¿Antes de encontraros con los otros, cómo os habéis sentido: seguros o inseguros? ¿Y esta sensación, cómo ha condicionado el encuentro? ¿Qué habría necesitado cada grupo para sentirse seguro?

Comparamos con la realidad: Durante nuestro día a día, solemos contrastar las informaciones negativas que recibimos de “los otros”? ¿Qué pasa si lo hacemos? Alguna vez te ha pasado que has creido algo malo de alguien y cuando lo has conocido te has dado cuenta de que estabas equivocado/a? ¿Qué pensáis de la frase “la mejor defensa es un buen ataque”? ¿Qué consecuencias tiene? 

FICHA DE TRABAJO: "El comedor del mundo"
Bibliografía:
ZABALA I GUITART, Mireia. PIM,PAM,PAU!. Primera edición. Barcelona: Editorial Graó d'IRIF SL, 2011. ISBN: 978-84-9980-369-2

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Espero que estas dinámicas os sean de ayuda. Si necesitáis cualquier información adicional u os apetece compartir vuestra experiencia no dudéis en comentar o escribirnos. 

Ana Martínez
http://www.2profesenapuros.com/

viernes, 19 de febrero de 2016

Proyecto: ¿En Siria hay supermercados? (1ª parte)

Como casi siempre sucede en la vida con las cosas importantes, todo comenzó con una pregunta aparentemente inocente mientras comentábamos en clase los recientes atentados de ISIS en Paris: ¿En Siria hay supermercados?

Los maestros debemos tener las orejas bien abiertas para escuchar a nuestros alumnos y saber detectar al instante cuándo una pregunta esconde un proyecto de trabajo. Y ésta, obviamente, lo escondía. 

El Aprendizaje Basado en Proyectos (o ABP) es una metodología activa que parte de los intereses de los alumnos. Por eso, cuando un niño de 5º de Primaria realiza una pregunta tan sugerente, tan actual y sobre todo, tan alejada de lo que habitualmente se trabaja en los libros de texto, no se puede desaprovechar la oportunidad. Y en el CP Pablo Iglesias de Soto de Ribera (Asturias) no lo hicimos.

Desde el área de Ciencias Sociales (pero con ayuda de muchas otras: Lengua, Religión, etc.) comenzamos a profundizar sobre cuestiones interesantes (aprovechando los contenidos que teníamos que trabajar este curso). Y así, a partir de esa pregunta inicial, surgieron muchas otras...  
Como se puede apreciar en las preguntas el desconocimiento sobre el conflicto Sirio, sobre las implicaciones de otros países o sobre el drama de los refugiados, era evidente. Esto en principio es lógico teniendo en cuenta que es un tema que no suele surgir en las conversaciones en casa o en el colegio. Y quizá, precisamente por eso, les interesó tanto

Para organizar el trabajo y todo lo que íbamos aprendiendo (porque el profe también aprende: es una de las premisas fundamentales del ABP) optamos por elaborar un mapa conceptual visual. Algo que por otro lado, también está relacionado con otro enfoque de trabajo muy al alza: el Visual Thinking. 
Para ello, comenzamos buscando información para intentar dar respuesta a las preguntas que ellos mismos habían generado: texto, vídeos, imágenes... Cualquier cosa que pudiera arrojar algo de luz sobre el tema que estábamos investigando. 

A lo largo del proyecto se desarrollaron aprendizajes específicos de las áreas implicadas, pero también transversales y de carácter competencial: 
  • La búsqueda y el filtrado de información: para dar respuesta a las preguntas generadas.
  • La capacidad de síntesis: para plasmar en el mapa solo la información relevante. 
  • La expresión escrita: para redactar los resúmenes de información.
  • La expresión oral: para debatir sobre los aspectos que iban descubriendo.
  • La utilización de los recursos TIC: mediante el acceso a Internet como fuente de información.  
  • El trabajo en equipo: sin el cual, todo el proyecto no hubiera tenido sentido. 
  • Etc. 
Como se aprecia en la imagen lo primero que averiguamos fue dónde estaba ubicada Siria y cómo era antes de la guerra. Esto nos ayudó a situarla en el mapa y a darnos cuenta de que las ciudades importantes (Damasco, Alepo, etc.) no tenían nada que envidiar a algunas de nuestras grandes urbes. 

Como complemento a esta información descubrimos en este vídeo cuál era la principal riqueza del país, así como algunas cuestiones de política. Esto nos ayudó a entender, junto con las cuestiones religiosas, el origen de la guerra civil en la que actualmente se encuentra Siria. 
Sobre la religión, las costumbres y los hábitos que se daban en Siria también aprendimos mucho. Especialmente interesante fue descubrir que en Siria no sólo había musulmanes, que no todos los musulmanes son terroristas (que era algo de lo que estaban convencidos al comenzar el proyecto), que no todas las mujeres llevan burka y que además, existen diferentes tipos de velo, aunque el más habitual es el hidjab.

También tuvimos tiempo de descubrir cómo era la bandera de Siria y que el idioma que se hablaba allí era el árabe (incluso pudimos redactar nuestros nombres en este lenguaje tan extraño que se escribe de derecha a izquierda):
Y por fin, llegó el momento de hablar de los refugiados. Ellos habían escuchado muchas cosas por la televisión, sin embargo todavía no tenían una opinión formada al respecto. A partir de la información y las imágenes que encontraron en Internet así como de algunos vídeos que vimos en clase comenzaron a entender el drama al que están siendo sometidos a diario. 

Para ser aún más conscientes de ello, construimos un mapa político del continente europeo y colocamos a cada país en su lugar. Después, buscamos información en clase sobre las fronteras europeas y descubrimos la existencia del Tratado Schengen (o de libre circulación entre países miembros). Para entenderlo mejor consultamos en Internet los países que lo integraban y los coloreamos en nuestro mapa:
Así descubrimos que Siria no estaba dentro de este tratado y que por eso, muchos refugiados se jugaban la vida para saltarse las fronteras por encima de alambradas o por mar. Esto nos permitió entender muchas de las situaciones que aparecían en las imágenes que habíamos encontrado en Internet y que antes no comprendíamos... 

Para hacernos una idea del camino que recorrían los refugiados buscamos las rutas más habituales y descubrimos que algunos países cerraron sus fronteras para impedir que más refugiados entraran, lo que hizo que surgieran nuevas rutas más largas y peligrosas: 
Después de todo el proceso de aprendizaje llevado a cabo, casi sin quererlo, apareció en todos los participantes una sensación que antes de comenzar el proyecto no existía: CONCIENCIACIÓN.

Esta sensación quedó inmortalizada en los mensajes que escribieron el Día de la Paz (esta vez sí, contextualizados en lo que ellos consideraban importante) y que aprovechamos para unirnos al hashtag #SiriaGritaPaz:
Pero luego, sorprendentemente (o no, según se mire...) esta solidaridad hacia los refugiados se transformó en COMPROMISO, que quedó patente cuando preguntaron:

¿Y ahora qué? 
¿Qué podemos hacer nosotros para ayudar a los refugiados?

Las opciones y alternativas que propusieron fueron múltiples: mercadillos solidarios para recopilar dinero para alguna ONG, campañas de concienciación para explicar el conflicto a otros niños, anuncios en televisión, etc. Pero esta segunda parte de la aventura ya la contaremos más adelante...

jueves, 18 de febrero de 2016

La imagen de un bebé refugiado gana el World Press Photo 2015

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. En este caso, la máxima se cumple a la perfección: la imagen de un padre y un bebé refugiados tratando de pasar una alambrada entre Serbia y Hungría gana el World Press Photo 2015, uno de los premios de fotoperiodismo más prestigioso del mundo...
Fuente: El País

miércoles, 17 de febrero de 2016

Desde las tripas...


“La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo". Eduardo Galeano
Fue hace mucho tiempo… Más de veinte años… Tres chicas de pueblo cogían un avión para viajar a  un país lejano con la intención de ayudar a sus gentes. El país acababa de firmar los acuerdos de paz y había mucho que        hacer. 
Del viaje en avión poco recuerdo. Del traslado del aeropuerto a la casa donde unas amigas nos recibieron solo mantengo viva la emoción que me provocó el contacto con el aire cálido y húmedo del trópico golpeando mis mejillas en la oscuridad.

Tras una breve estancia en la ciudad, pronto nos trasladamos a una pequeña comunidad levantada en medio de una zona totalmente despoblada y desforestada. Las paredes de las chabolas en las vivían los aldeanos solo tenían nueve filas de bloque y en ellas se sostenían unos travesaños metálicos sobre las que unas chapas hacían de tejado. Aquel poblado, aquellas casas y aquella gente fueron nuestro hogar durante casi cuatro años. 

Cuanta hospitalidad se reflejaba en la siempre repetida frase de recibimiento “pase y tome asiento” con la que ofrecían al visitante el mejor lugar de la casa, una hamaca que, colgada de punta a punta, atravesaba la estancia central.  La vida de un refugiado da para muchas historias y aquella gente humilde compartía con gusto sus andanzas que aderezaban con los mejores manjares de la casa: un poco de arroz, algún tamal, un café caliente…

Aquellas conversaciones bajo la tenue luz del candil en las noches me marcaron de por vida. Conocer de primera mano las vivencias  de quien en pocos años tiene que reconstruir tres o cuatro veces un hogar para luego volver a abandonarlo, es una experiencia que mueve muchas cosas. Las historias de aquellos adultos y también la de aquellos niños que se vieron arrastrados al viaje eran escalofriantes.  Salir corriendo de casa con lo puesto y rodeados de oscuridad, escapar de las bombas que estallan alrededor sin tener la certeza de que la próxima no caerá encima,  tragar los gritos, los llantos, los miedos, convivir con la angustia de que la luz te puede delatar…

Los relatos que empezaban con la guerra tenían su siguiente capítulo en el campo de refugiados, un lugar donde la privacidad era solo un deseo maltrecho y en el que incluso las visitas al baño se realizaban con escolta, sufriendo muchas veces los abusos de aquellos cuya misión era la de protección. La incertidumbre con la que aprendieron a vivir en aquellos momentos dejó mella en niños y mayores que no sabían si el regreso a casa estaba próximo o si el exilio iba a durar largo tiempo y los convirtió en seres sin futuro, personas que, aún muchos años después, eran incapaces de planear algo que hacer en el futuro.

A pesar de todo, aquellos agricultores, oficialmente convertidos en refugiados lograron ponerse de acuerdo sobre el siguiente paso a dar y viajaron a un país en el que construyeron un poblado en medio de una selva, a orillas de un lago. Los campesinos de las montañas aprendieron el oficio de la pesca y en los diez años que permanecieron allí lograron domar la salvaje naturaleza.

Con el tiempo la guerra en el país terminó y la nostalgia que nunca se había apagado se avivó con el deseo del regreso a un país que los más mayores añoraban pero los más pequeños desconocían. Pero la vuelta tampoco iba a ser fácil. Primero tocó pelear  y reivindicar el derecho al retorno con una marcha durísima a través de la selva. Una vez logrado esto y ya en la tierra que les había visto marchar hacía más de diez años, se encontraron en medio de un gran secarral en el que los pocos arbustos que lograban sobrevivir apenas asomaban bajo una gruesa capa de polvo y tierra.  “El mar no está lejos”, les dijeron para que se animaran, “solo a media hora caminando”.

Aquellos campesinos reciclados como pescadores, gentes recias, duras, volvieron a poner manos a la obra y construyeron un nuevo hogar.  Abrieron las entrañas de aquellas tierras secas hasta encontrar agua y empezaron a pelear con las tierras salvajes que finalmente lograron domesticar y convertir en terrenos cultivables...

Por aquella época llegamos nosotras, cargadas de ilusiones y creyendo que podíamos aportar grandes cosas a la comunidad. No tardamos en darnos cuenta de nuestro error y en aquellas “pláticas” fuimos creciendo como personas, descubriendo la humanidad de quienes más han sufrido, la solidaridad de quienes más han perdido, la generosidad de quienes menos tienen…

Este ha sido mi único pero estrecho contacto con refugiados. Aquella comunidad se encontraba en Usulután, El Salvador, Centroamérica y se llamaba Ciudad Romero en honor al obispo asesinado y recientemente declarado santo.

Pero, ¿qué relación tiene esto con Siria y con la actual crisis de refugiados que estamos viviendo en Europa?

Hace algunas semanas, Manu Velasco me escribió para hablarme de la iniciativa Maestros con los niños de Siria y aquella conversación que mantuvimos en twitter me removió porque sacó a flote este experiencia de vida que tenía guardada en mi corazón.

A pesar de que le dije a Manu que iba a enviar algo para el blog, el tiempo ha pasado y las palabras no acuden a mí. Varias veces he hecho el intento de escribir sobre el dolor que provoca en mi ver las imágenes de todas esas personas que huyen del terror de la guerra para encontrarse con el horror de la insolidaridad en una Europa por la que transitan sin rumbo, pero el silencio se ha apoderado de mis tripas. Estas fotografías que denuncian la miseria de algo que está sucediendo a no tantos kilómetros de mi sofá, al tiempo que me hieren, bloquean todos mis intentos de contar algo sobre una angustia que solo conozco desde la distancia… Por eso sólo he sido capaz de escribir sobre aquellos refugiados a los que tuve la suerte de conocer y con quienes compartí varios años de mi vida… por respeto a tanta familia destrozada, por solidaridad con quienes no logran escapar del horror.

Algunos habréis visto dos imágenes que bajo el hashtag #SiriaGritaPaz he publicado en las redes con motivo del Día de la Paz. Es a lo máximo que he podido llegar.